¡Última oportunidad, damas y caballeros! Si tenéis esta tira en papel, conocéis la última palabra secreta y tenéis la posibilidad de convertiros en personajes de A Conciencia. ¡Corred, insensatos!

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"Superman", expone el Adrián Malo en off.

En una viñeta vemos al Hombre de Acero, brazos en jarras, sonrisa de confianza, el sol acariciándole su rostro esculpido, la capa ondeando al viento.

"El más grande de todos los superhéroes", prosigue. "El defensor de los débiles y oprimidos. El Boy-Scout. Pero ponle delante un trozo de kryptonita roja, y se convertirá en el más temible de los villanos".

Primer plano del rostro de Superman, esbozando una mirada maquiavélica. Ante su cara, un fragmento de mineral rojo (por una vez y sin que sirva de precedente vemos colores en las viñetas, aunque sea uno). Los ojos centellean en ese mismo color, con un brillo de malicia.

-¿Ves? -protesta el Malo dando manotazos contra una viñeta de un cómic, ante la atenta y paciente mirada de su hermano-. ¡Eso es lo que me jode! Los códigos, los números, hasta lo único capaz de convertir a Superman en un cabrón. ¡Todo lo pintan de rojo! ¡No es así en absoluto! ¡Dime la primera cosa roja que se te pase por la cabeza, te apuesto lo que quieras a que no es tan mala!

El Adrián Bueno alza un dedo y abre la boca para responder, pero su hermano se apresura en interrumpirle:

-Me halaga que pienses en mí el primero, pero he dicho "cosa".