Nos acercamos a la recta final de nuestro Especial Saló del Còmic 2014. Sólo queda espacio para dos ganadores más, dos lectores que pasarán a formar parte del elenco de A Conciencia. Y como van pasando los días, supongo que va siendo hora de que veamos qué pasa con las Conciencias de Adrián a la vuelta del Salón.

Y es que quién no ha pasado por esto, ¿verdad? El olor a cómic nuevo, la emoción de una historia aún por descubrir, y por supuesto el hermano joputa… Esto pasa hasta sin tener hermanos, ¿a que sí?

Sin ir más lejos, yo os he spoileado un cómic con esta tira. Pero he sido bueno y me he callado el título para que no sepáis cuál. Así que, si lo descubrís… no me seáis cabrones y no lo reveléis. Como mucho decid que os lo sabéis 😉

↓ Transcript
De vuelta del Salón, el Adrián Bueno se sienta cómodamente en el suelo, piernas cruzadas, y contempla con ilusión el cómic nuevo que se ha comprado, aún precintado en su funda de plástico protectora. Con sumo cuidado, extrae lentamente el cómic del plástico. Quizás se deleita un instante a oler la tinta sobre el papel satinado, pero lo que realmente está deseando es zambullirse de lleno en la historia que el autor y el dibujante le están queriendo contar. Así que abre el cómic, pone sus ojos sobre la primera viñeta...
-¡Anda! -exclama el Adrián Malo pasando a sus espaldas-. ¿Te has comprado el cómic en el que al final la chica del prota se los había cargado a la mitad?
... y el Adrián Bueno contrae los dedos arrugando el cómic, sin tratar siquiera de contener el tic en un ojo y con la aureola estallando en llamas de furia conciencicida.