Hasta ahora hemos visto cómo las acciones de las Conciencias influyen en las de su Humano. Esta vez quería hacer algo distinto: quería que las Conciencias disfrutaran del espectáculo igual que todos nosotros. Saltarnos la acción en sí y comprobar la reacción. Y claro… acabar haciéndolo a lo Timón y Pumbaa en «El Rey León 3» era inevitable y lo sabéis.

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Como si estuviéramos en un cine, hoy vamos a ver a Adrián sentado en clase, haciendo el examen de recuperación... mientras las siluetas de las cabezas de las dos Conciencias nos tapan parte de la visión, como los espectadores de la fila de enfrente. Malo está comiendo palomitas, disfrutando de la cara de nerviosismo de Adrián y comentando en voz alta: "Todavía no me creo que le hayas hecho prepararse una chuleta...", Bueno le manda callar pero sin resultado: "¿Eso no es más mi campo?". Bueno vuelve a chistar. Malo, sonriente, se gira hacia Bueno y se lanza una palomita a la boca: "Que no me quejo, a ver, encima que me haces el trabajo...", Bueno se lleva un dedo a los labios para mandarle a callar. Entonces Adrián, mirando en todas direcciones y sudando copiosamente, empieza a levantarse con cuidado la manga derecha. "Atento, que la va a sacar", dice Malo, y Bueno le vuelve a mandar a callar. "En serio", insiste Malo (que no se calla), "gracias por regalarme un punto, hermanito..."

... pero entonces, y para sorpresa de Malo, Adrián se detiene y piensa: "Espera... Me acuerdo. 6 de Junio del 44".

Sonriendo, mucho más entusiasmado con su tarea e incluso sacando la lengua en gesto de concentración, Adrián vuelve a escribir a toda velocidad, mientras piensa "Quién me lo iba a decir. ¡A base de escribirlo en pequeño, se me ha quedado!". Malo se gira hacia Bueno y le fulmina con una mirada asesina, mientras Bueno le dedica una sonrisa cargada de socarronería y superioridad.