Quién no ha hecho esto, ¿verdad?, gritarle al televisor aún cuando sabes que no te oye…

Esta tira nos muestra una realidad: que no todas las acciones de los humanos las rigen sus conciencias. A veces actúan así, sin ton ni son, los desgraciaos.

↓ Transcript
Como si de dos aficionados deportivos viendo un partido se tratase, esta vez vemos a las Conciencias berreando en dirección al centro de la tira. "¡Cógelo!", grita Bueno; "¡Que no se te escape!", grita Malo; "¡Venga, que ya es tuyo!", insiste Bueno. Pero ¿a qué le gritan?

En el centro tenemos una viñeta de Adrián. Frente a él, una señora sostiene una bolsa de la compra en una mano, mientras con la otra ofrece unos billetes al muchacho. Éste, que a su vez lleva en una mano otra bolsa, rechaza educadamente el ofrecimiento: "No se moleste, si no me ha costado nada ayudarla con la compra", dice, y entonces remata con un "Mi conciencia no me lo permitiría".

El resultado: Bueno, exasperado y levantando una mano con desesperación, grita "¡¡¡PERO COGE EL DINERO, ATONTAO!!!", y Malo, llevándose la mano a la cara con frustración, murmura "Si es que me lo veía venir..." "¡Y encima nos echa la culpa!", se queja Bueno, mientras Malo sentencia "Este niño es tonto".