Lo sé, lo sé, casi medio año tarde. En mi defensa os presento este cómic, del que todo lo que se dice es verdad, pero que no cuenta toda la historia. ¿Por qué? Para hacerme el interesante, creí que estaba claro.

Con todo, mi Bueno y yo nos preciamos de que yo sea un hombre sincero, así que voy a desarrollar las historias que habéis podido previsualizar en estas viñetas. Agarraos que vienen curvas.

 

MAYO:

Terminé la campaña de Concienciación en el Salón del Cómic de Barcelona, publiqué una tira nueva para ir abriendo apetito, y entonces… se me murió el ordenador. De esto algo ya os había dicho. Como es natural, moví cielo, tierra y dinero de mi inminente regalo de cumpleaños para resucitar el ordenador. Y la conclusión del informático fue, básicamente, que el condenado me estaba trolleando: no le fallaba nada, sencillamente se negaba a arrancar. Aún así cambié piezas y convertí mi equipo en una pequeña y doméstica bestia parda, sí, y gracias a ello vuelvo a tener ordenador.

JUNIO:

El mes comenzó con mi cumpleaños, y una semana después sería el de mi chica. No contábamos con muchos más cumpleaños por medio (alguno que otro sí, ojo, que Junio en esta familia es un no parar), pero cuando ya casi no nos lo esperábamos… tuvimos quintillizos en la familia. Así es: Dalia, mi gata, había tenido cinco adorables cachorritos. Os hago saber que uno de ellos nació casi muerto, demasiado pequeño, extremadamente frío y sin apenas moverse; a día de hoy, es de los más grandes de la camada y vive feliz. No podíamos quedarnos con los cachorros, así que tuvimos que buscarles un nuevo hogar. O cuatro (porque dos de ellos han aterrizado con mi madre, uno con mi abuela, uno con un amigo de mi chica y el casi muerto con unos amigos). Claro está que, hasta entonces, tuvimos que experimentar los gozos de la paternidad: limpiando caquitas por toda la casa, intentando que los bebés no nos destrozaran las cortinas… Lo normal, vaya.

JULIO:

En Julio tenemos dos historias. Por un lado, comencé a impartir un curso en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Como formador, vale, y sólo cinco días; pero un curso, oigan. Al personal de la facultad, sí, no al alumnado; ¡pero oye, un curso en la Pompeu Fabra! Aprovecho para saludar a mis alumnos, si es que alguno me está leyendo. Y entre medias, en un descanso entre clase y clase… fui como oponente al Ahora Caigo. Como bien espoilea el cómic, caí; pero puedo decir que caí con la cabeza bien alta, resistiendo como un jabato contra una oponente central a la que me empeñaba en intentar odiar (pero que no pude evitar que me cayera bien, un saludo desde aquí) y, lo que más mérito creo que tiene… llegando a arrancar alguna carcajada, e incluso a dejar sin respuesta una vez, a Arturo Valls. Podéis verlo todo aquí.

AGOSTO:

Ayy, Agosto Agosto… Yo que pensaba que ese mes lo iba a tener despejado, iluso de mí…

Veréis, por un lado (y esto no sale en el cómic), la empresa para la que impartí el curso del mes anterior me pidió ayuda para preparar otro curso (este no lo imparto yo). De eso sólo puedo decir que se ha complicado más de lo que pensaba. Aparte de eso, estuve una semana cuidando por las mañanas de un señor mayor (cuando sale trabajo hay que cogerlo, qué diablos). Pero lo gracioso de todo esto es que esos dos trabajos que me han tenido ocupado más tiempo de Agosto del que podría haber llegado a imaginar me surgieron, así a ojo, uno o dos días después de decir “Claro, en Agosto no me va a salir nada, lo voy a tener libre… por supuesto que me apunto a hacer ese corto”.  La Leyenda de Mombasa, un cortometraje presentado a concurso para dar la ginebra Mombasa Club Gin a conocer, del que yo he participado como editor, postproductor, compositor musical, técnico de sonido y, ya que estábamos, con un cameo, y del que mi dama ha participado como directora de fotografía, ayudante de dirección, ayudante de montaje y consultora histórica. Ha sido un mes duro de pateadas de diecinueve kilómetros, madrugones, noches sin dormir, doblajes y redoblajes, peleas por licencias, pero finalmente, La Leyenda de Mombasa ha entrado a concurso. Oh, y por Dios, quedaos a ver los créditos… valen la pena.

¿Y ahora?

Ahora, aún sigo peleándome con aquel otro curso. Ahora, nos acercamos al aniversario de La Sociedad del Misterio y digo yo que tendré que acercarme a saludar como mínimo. Ahora, en pocas palabras, aún sigo liado. Pero quería volver. Quería acercarme por A Conciencia, saludaros, intentar arrancaros al menos una carcajada y avisaros de que aún no la he palmao. A Conciencia volverá, tenéis mi palabra de honor. Pero dadme un poco más de tiempo, por favor.

↓ Transcript
-¡Hola, gente!- saluda el Autor (vistiendo una flamante camiseta negra con sus Conciencias estampadas en el pecho, tal que como la que se le pudo ver vestir en el Salón del Cómic)-. Sí, sigo vivo, lo sé, ha pasado mucho tiempo... demasiado, la verdad -agacha la cabeza avergonzado-. Debéis haber pensado que me había olvidado de vosotros -entonces alza un dedo y mira a cámara con determinación-. ¡Nada más lejos! Os debo una explicación, y os la voy a dar. ¡Dentro flashbacks!

MAYO

Primer flashback: el Autor, con gesto de desesperación y mirando hacia abajo, grita:
-¡¿Muerto?! ¡¡NO!! ¡¡Tiene que haber ALGO que pueda hacer!!

JUNIO

Segundo falshback (porque para qué vamos a dar más detalles del primero, ¿verdad?). Con cara de cansancio y sudor por toda su sien, el Autor se seca la frente y anuncia:
-Ha sido una larga espera, pero... hemos tenido quintillizos.

JULIO

Tercer flashback (a estas alturas ya debéis haberos dado cuenta de que no voy a terminar de explicar nada en el propio cómic, ¿verdad?). Mirada esperanzada, camisa de manga corta y sombrero Panamá, el Autor contempla el edificio en el que está a punto de entrar y piensa: "Mi primer día dando clases en la Universidad..."

TODAVÍA JULIO

Cuarto flashback. El Autor se precipita hacia un abismo insondable, gritando y pataleando al aire tratando de aferrarse a algo que le salve la vida.

AGOSTO

Quinto y último flashback. Una cala lejana, desierta. Tras la pared de roca y árboles de la derecha asoma un barco de tres palos, sus velas ondeando al viento, una bandera negra en lo alto del palo mayor. Por la orilla caminan tres hombres. Los dos que van más atrasados visten ropas ajadas y sucias, los brazos al descubierto y los pies descalzos, y portan sendas palas al hombro; uno de ellos lleva un parche en el ojo. El hombre que camina en cabeza viste ropas más elegantes: camisa blanca de cuello amplio, chaleco y pantalón negros, botas altas; carga con un cofre en sus manos. En off, el Autor presencia toda la escena y comenta:
-¡No me lo puedo creer! ¡¡PIRATAS!!

Terminamos con los flashbacks y volvemos a ver al Autor haciendo mutis por la derecha:

-Ea, ya está, todo verídico y aún faltan cosas, más abajo lo tenéis explicado -concluye-. Me voy otro rato, que encima aún sigo liado... ¡Tened paciencia!