Y con esto terminamos (al fin) la historia de la borrachera de Adrián. Con el único cabo que faltaría por atar. Confesad, ¿pensábais que todavía le estarían esperando?

Dicho esto… os prometí una pequeña sorpresa al terminar esta historia. Y soy un hombre de palabra. Así pues…

 

… El Saló del Còmic de Barcelona ha abierto hoy sus puertas, y seguirá abierto hasta la noche del domingo. Para muchos artistas del mundo del cómic, incluyendo a los webcomiqueros, este Salón es la cita obligada por excelencia.

Supongo que no pensaríais que A Conciencia no iba a asistir, ¿verdad?

Pero no nos busquéis en los stands. A Conciencia estará en el Salón, sí, pero no estará escondida en una caseta vendiendo papel. Este año al menos no. Este año, damas y caballeros, A Conciencia estará EN TODAS PARTES. Ocho agentes distintos (a los que me gusta llamar “Concienciadores”) visitarán el Salón en uno u otro momento mientras éste dure. Y si sois de los primeros en encontrártelos, os ofrecerán la posibilidad de hacer un cameo en este vuestro webcómic.

¡No os perdáis la oportunidad! Podría haber un Concienciador (o una Concienciadora) paseando por el Salón del Cómic ahora mismo. ¡Salid a nuestro encuentro!

↓ Transcript
EPÍLOGO:

-Hale, pues ya está la historia completa -sentencia el Adrián Malo, mientras el Malo de su padre le da una palmadita en la espalda y el Bueno en la cabeza-. Y sin cabos sueltos, como a mí me gustan.
-Estoy impresionado -admite el Guillermo Bueno-. ¡Habéis reseteado el cerebro alcoholizado de un adolescente! ¿Cómo lo habéis hecho?
-Bueno, no fue sencillo -expuso el Adrián Bueno crujiéndose los nudillos con satisfacción-. Lo primero que tuvimos que hacer fue aislarlo de sus colegas para que...

En ese momento, ambos Adrianes palidecen e intercambian rápidamente una mirada de "Oh, mierda", ante el asombro de su padre. A toda velocidad, el Adrián Malo agarra la página y la levanta, descubriendo una última viñeta del plano de los Humanos (a la que se asoma el Adrián Bueno para comprobar). Y en esta viñeta, vemos a los dos colegas que habían salido de fiesta con Adrián frente a la puerta del baño:

-Oye, ¿Adrián no lleva ya mucho rato ahí dentro? -pregunta la chica.
-Éste se ha muerto, o algo -musita el chico.
-¿No deberías entrar a ver? -insiste ella.
-¿A un tío que lleva horas en el baño? ¡Ni loco entro yo a ver eso!

Los Adrianes, después de ver esto, saben que deben tomar una decisión. Así pues... cierran de nuevo la viñeta.

-Bueno -declara el Adrián Bueno-. Ya se lo imaginarán.
-No vamos a hacerlo todo nosotros -añade el Adrián Malo.

Y se marchan los dos a descansar, dejando atrás a las dos Conciencias de su padre que se miran entre sí y se encogen de hombros sin entender a su hijo.

FIN.