¿A Conciencia en jueves? ¿¿PERO QUÉ CLASE DE BRUJERÍA ES ÉSTA??

Pues sí, lo anuncié anoche en Facebook y hoy lo materializo: hasta que terminemos esta historia, voy a actualizar dos veces en semana. Porque ya estamos cerca del final y creo que ya os merecéis saber lo que viene.

Y comenzamos este nuevo ritmo de actualización presentando a un nuevo personaje: ADRIÁN DE DENTRO DE VEINTE AÑOS. O no.

Muy pronto la verdad saldrá a la luz. Muy pronto, descubriremos de dónde ha salido esa bala. ¡Estad atentos!

↓ Transcript
"Bueno, pues ya queda todo explicado", declara el Adrián Malo en off. Vemos a Adrián llegar a su casa y despedirse alegremente con la mano de Samu, que ya se aleja en su coche "prestado".
"Es coña, ¿no?", pregunta el Adrián Bueno.
"¿En serio? ¡Pero si está todo muy claro!"

Ahora vemos a Adrián, a oscuras en su casa, descalzándose para no hacer ruido y mirando a un lado y a otro, como queriendo asegurarse de que nadie le ve.

"Mira: el pelo y la ropa, porque lo sacaron a rastras", expone Malo (y de su bloque de texto sale una línea que señala directamente a su pelo). "El ojo morado, del fregonazo" (otra línea al ojo). "Las gafas rotas, del submarinismo" (línea a las gafas). "Los zapatos, porque volvió a las cuatro" (línea al zapato que ya se ha quitado). "¿Qué te falta?

Y entonces Adrián, zapatos en mano y tratando de moverse en silencio, es sobresaltado por una voz a sus espaldas que grita:

-¡¡¡VEN AQUÍ, RAJAO, QUE TENGO UNA BALA CON TU NOMBRE!!!

"Ah, coño, claro", dice el Adrián Malo.
"¿Ves?", replica su hermano. "¿Por qué no sabemos de dónde sale esto?"

-¡PORQUE OS FUISTEIS DEMASIADO PRONTO! -responde de repente la voz de una Buena Conciencia, cogiendo a nuestras dos Conciencias protagonistas por sorpresa.

Ambos se giran sobresaltados, sólo para encontrar a dos Conciencias más: una Buena Conciencia, enorme y musculada, con un pelo similar al de Adrián pero que ya lleva algunos años en retroceso y con una cinta roja atada a la frente, su aureola brilla como una auténtica centella; y su Mala Conciencia, más baja y delgada (sin llegar al nivel del Samu Bueno), con los cuernos sobresaliendo por entre las entradas de su corta cabellera. El Bueno señala ominosamente a los Adrianes y sentencia:
-¡SOMOS VOSOTROS DE DENTRO DE VEINTE AÑOS! ¡¡ESCUCHAD TODA LA HISTORIA, O LAS CONSECUENCIAS SERÁN CATASTRÓFICAS!!

Los Adrianes se asustan durante un momento. Pero tan pronto como recuperan la compostura...

-A ver, Papá, por última vez -dice el Adrián Malo mientras el Bueno esconde la cara en la palma de la mano con frustración-: ese chiste dejó de tener gracia a los seis años.
-¡OS VAIS A QUEDAR CALVOS! -brama la Buena Conciencia del padre de Adrián, alzando una mano en pose dramática-. ¡¡CALVOS!!
-No se lo tengáis en cuenta, ya sabéis que no sabe cuándo parar -lo excusa su Mala Conciencia, que se pone de puntillas para darle un par de palmaditas en la espalda-. Ea, ea, ya pasó.