… y de ahí el ojo morado. ¿Veis? ¡Las piezas encajan!

↓ Transcript
"Siguiente paso: control manual", dice la voz del Adrián Bueno.

En la discoteca, Adrián se acerca a una exuberante rubia de enormes pechos que está en la barra (no me miréis así, es un detalle esencial para la trama, confiad en mí un poquito) y, aún borracho cual cuba, se dirige al camarero:
-¡Ponndle una cjopa a eshta belleza!

Mientras tanto, por encima de la viñeta, vemos al Adrián Malo subiéndose a un trampolín, gorrito y gafas de piscina ya equipados.

"Si no quiere tomar sus propias decisiones", prosigue Bueno, "las tomaremos nosotros".

-¿Ashí que tde gushtan los ddeportesh? -tontea Adrián con la rubia (que, sorprendentemente, parece prestarle atención... quizás por lo de las copas gratis)-. ¡Yo shoy un gran shubmarinishtda!

En primer plano, la mano del camarero sirviendo un vaso con hielo y una bebida oscura. Sobre la viñeta, ya subido al trampolín, el Adrián Malo se dispone a saltar...

"Decisiones buenas o malas, pero siempre incorrectas".

... ¡yyyy salta! El borde superior de la viñeta salpica mientras el Adrián Malo se sumerge de lleno en ella. Justo en ese momento, Adrián empotra su cara entre las enormes tetas de la rubia (¿veis? era un detalle importante, si yo os lo decía), al grito de "¡Mira cómo me zambullo, mira!". Sobresaltada, la rubia golpea sin querer el vaso de bebida, tirándola al suelo.

"Y aquí da igual si ganas tú o gano yo".

El Adrián Bueno hace su aparición, trapo en mano y pañuelo atado a la cabeza, caminando hacia la salpicadura de viñeta que el Malo ha dejado en la pared al zambullirse. Al mismo tiempo, Adrián se da cuenta de que la copa que acababa de pedir ha acabado en el suelo y se arrepiente:
-Oshdia, tío, pberdona, que he tirao la cjopa...- balbucea apartando a la rubia (literalmente, le planta la mano en la cara y la empuja a un lado).
-Tranquilo, ya lo friego -replica el camarero mirándole mal y sacando una fregona-, pero procura controlarte...

"Porque lo importante es el resultado final:"

El Adrián Bueno empieza a secar la salpicadura con el trapo, mientras Adrián forcejea con el camarero para intentar hacerse con la fregona:
-Shí, hombre, lo tiro yo y lo vash a fregar tú, quita...
-¡Suelta la fregona, Adri, que yo me encargo!

"Que pierda él", concluye el Adrián Bueno, marchándose con la satisfacción del trabajo bien hecho. Momento en que Adrián consigue finalmente hacerse con la fregona.
-¡Tú déjame a m...!- empieza a decir, pero no controla la fuerza del último tirón y se estampa el palo de fregona en el ojo.
-Hala, sabía yo... -murmura el camarero.