Os prometí que esto volvía a estar en activo. Y sí, he tardado un día más de la cuenta… pero la trama continúa, damas y caballeros.

↓ Transcript
"Vale, repasemos", musita (en off) el Adrián Malo. "¿Qué me dejo?"
"Pues a ver", responde su hermano Bueno, "está cuando Samu se me puso chulo:"

En una calle del Mundo de las Conciencias, frente a casa de los Adrianes, el Adrián y el Samu buenos hablan tranquilamente.

-Oye, ¿y vuestro humano? -pregunta entonces el Samu Bueno con una sonrisa cargada de intención-. ¿Ya sabe cruzar la calle solito?
-Pero bueno, ¿tú de qué vas? -responde el Adrián Bueno arqueando una ceja, y se encamina hacia la puerta de su casa-. Da la casualidad de que nuestro humano es un chico maduro y responsable que sabe valerse solo. Ahora verás...

El Adrián Bueno abre la puerta de su casa para mostrar lo que está haciendo su Humano en ese momento. Pero el resultado no puede ser más frustrante: en un pub, entre la música estridente y las luces de colores (que nosotros percibimos en blanco y negro, como siempre pasa con el Mundo de los Humanos), vemos a Adrián agarrar con furia algo que hay sobre la barra, ante la cansada mirada del camarero. Por su mirada se nota claramente que va bastante borracho.

-¡¡Qgje no me qgjites el jjjubata!! -grita furioso (y poco coordinado) al camarero-. ¡¡Esh mío!!
-Adri, te lo voy a repetir, pero sólo porque sueles ser un buen cliente -explica pacientemente el camarero-: eso es el bote de las pajitas.
-¡¡¡Y ESH MÍO!!! -insiste Adrián, encorvado y murmurando "¡Gollum!" entre dientes.