La tira de esta semana debería haber continuado con la historia de Adrián y sus Conciencias, pero he creído que se imponía una explicación. Así que el protagonista de la tira de hoy soy yo.

Como podéis ver, el blog está aún un poco manga por hombro, y como estoy en plena mudanza tengo poco acceso a Internet para arreglarlo. De momento he recuperado todas las tiras publicadas, menos la 9. Y la galería, como podéis comprobar, tampoco está. Buscaré otra y lo arreglaré.

La semana que viene más y mejor. Y en cuanto tenga un momento, la transcripción textual. Perdonad las molestias.

↓ Transcript
MIENTRAS TANTO, EN CASA DEL AUTOR...

Esta vez vemos al Autor de A Conciencia hablando muy preocupado por teléfono:

-Verá, es un problema de compatibilidad del plugin de la galería, pero no sé cómo solucionarlo...

Al otro lado de la línea, una señora con coleta y gafas, equipada con el clásico auricular con micrófono del personal de servicio técnico, responde con una mirada de poco interés:

-Lo mejor sería reinstalar WordPress desde cero. La versión más reciente será compatible con su plugin. Eso solucionará el problema.
-... Ya -responde el Autor-. Pero verá, es que ya llevo nueve entradas y no me gustaría perderlas, y los comentarios...
-Puede usted exportar su blog desde WordPress y luego importarlo de nuevo -replica la señora del Servicio Técnico-. Así no perderá nada.
-Seguro, ¿no? -insiste el Autor con mirada suspicaz-. Porque mi acceso a Internet es limitado y si tengo que arreglar un estropicio me puede llevar varios días...
-No se preocupe, es un proceso sencillo y seguro -concluye la señora del Servicio Técnico-. No perderá nada y todo funcionará como es debido.

Mientras tanto, fuera de las viñetas, vemos a las dos Conciencias de la señora del Servicio Técnico, la buena en pie cruzada de brazos en actitud desaprobadora, la mala sentada en una silla giratoria con un teléfono en la oreja y una sonrisa cargada de ilusión.

-¿Por qué sigues haciendo esto? -pregunta la Buena.
-Quita, mujer, si esto da carácter... -responde la Mala.
-¿Arreglará al menos el problema de la galería?
-Claro que no, ¿por quién me has tomado?